Casa L40 nace de la adaptación natural al lote y de una clara separación entre las dinámicas de la vivienda.
Un volumen de un solo nivel reúne los espacios destinados a compartir, en una gran área social de doble altura que culmina en una piscina de borde infinito, donde la arquitectura se desvanece para dar protagonismo al paisaje.
Un segundo volumen, desarrollado en dos niveles, alberga los espacios de carácter más íntimo. La relación entre ambos volumenes genera un recorrido continuo que equilibra apertura y privacidad, permitiendo que cada espacio encuentre su lugar dentro del conjunto.
Casa L40 se adapta al terreno con naturalidad y convierte cada recorrido en una experiencia ligada al paisaje.